Voz de la Comunidad Latina: El Congreso se rehusa a arreglar las leyes de inmigración no funcionales

Voice of the Latino Community

PrintPor Sara Dady
Abogada de Inmigración, Dady & Hoffmann LLC

La Legislación de Inmigración y Nacionalidad (INA, por sus siglas en inglés) es un laberinto contradictorio de requerimientos, excepciones y excepciones a las excepciones.  Las cortes federales consideran que la INA solo es superada por el código de impuestos de los Estados Unidos, en cuanto a su complejidad respecta.  El abogado John Elwood, quien debate casos frente a la Corte Suprema, ha dicho que “la exposición prolongada” a la INA “de hecho, puede derretir cerebro de uno”.  La inmigración para los Estados Unidos es un desorden, ya que nuestras leyes no hacen lo que necesitamos que hagan y no funcionan como deben funcionar.  Hacer cumplir una ley mala no hará que la ley sea mejor o más efectiva.

Inmigrar legalmente a los Estados Unidos, típicamente, es un proceso de dos pasos.  El primer paso es que un ciudadano estadounidense, un pariente que sea un residente permanente legal o un empleador, presente una solicitud para un inmigrante.  Visas para familiares o de trabajo en todas las categorías, a excepción de las que sean para parientes inmediatos de ciudadanos estadounidenses, son limitadas.  Esto significa que frecuentemente hay una espera de muchos años, a veces incluso de hasta más de 20 años, antes que haya un número de visa disponible y que el aspirante pueda solicitar una tarjeta de residencia.  Aún si hay un número de visa disponible, al solicitante no se le garantiza una tarjeta de residente.  Si el solicitante tiene violaciones de inmigracion, tales como múltiples entradas sin inspección a los Estados Unidos, presencia ilegal en los Estados Unidos por más de un año o que tengan antecedentes policiacos, no tendrá derecho a recibir una tarjeta de recidencia por 10 años o podría no tenerlo nunca. En cuanto a la mayoría de personas indocumentadas que viven y trabajan en los Estados Unidos, desde un principio no tuvieron una entrada legal; nunca tuvieron una vía por la cual entrar y continúan sin tenerla.  Las visas de trabajo, las cuales no son tarjetas de residencia, tambien son limitadas, y tienen estrictos requisitos para los empleadores.  El costo de solicitar una visa agrícola y la burocracia es tan engorrosa que, frecuentemente, la temporada para la cual el granjero necesitaba los trabajadores ya ha terminado antes de que las visas sean procesadas.  Existe demanda de trabajadores agrícolas y no especializados de parte de los Estados Unidos, pero no se les provee de una forma legal de llegar.  Por el contrario, la política estadounidense es gastar tiempo y dinero secundario para deportar a trabajadores indocumentados, lo cual afecta empleadores, familias y comunidades.  Los Estados Unidos solamente posee los recursos suficientes para poner a 400,000 personas al año en proceso de deportación.  Las cortes de inmigración están tan retrasadas que es común que las deportaciones lleven hasta cuatro años en realizarse.  Aumentar las deportaciones no hace nada para resolver el subyacente problema, el cual es que nuestras leyes de inmigración de ninguna manera regulan la inmigración de forma justa y ordenada.

Cuando la reforma bipartita de inmigración del senado expiró en Cámara este invierno, el presidente Obama tomo acción ejecutiva para ofrecer protección temporal de ser deportados y autorización de trabajo, a un pequeño grupo de los 11 millones de personas indocumentadas que viven en los Estados Unidos.  Padres de ciudadanos estadounidenses, poseedores de tarjetas de residencia quienes hayan estado viviendo en los Estados Unidos los últimos cinco años, que no hayan sido condenados por algún crimen, que no tengan tres delitos menores o uno significativo (por ejemplo violencia doméstica o manejar bajo la influencia de alcohol) y que no hayan recibido orden de deportación durante el último año, pueden solicitar esta protección.  Claro, esta protección solamente dura tres años, no perdona ninguna violación de la ley y no lleva a la obtención de un tarjeta de residencia.  No es remplazo de una reforma de inmigración sensata, algo que solamente puede venir del Congreso.  En vez de trabajar en arreglar este fallido sistema, pareciera ser que el Congreso solamente está interesado en continuar castigando a personas por no estár haciendo cola en una línea en la que no les dejaron entrar desde un inicio. El Congreso está tan molesto con la acción presidencial para aliviar algo del sufrimiento causado por este infernal sistema, que se ha rehusado a trabajar en renovar nuestras leyes de inmigración (lo cual detiene cualquier acción presidencial).  Claro está que el Congreso está padeciendo de un severo caso de derretimiento cerebral, sin ninguna cura a la vista.

Este articulo y del la semana pasada fueron traducidos por Armando Tello. Armando trabaja para SWITS, una compañía de traducción regional, y también trabaja como traductor freelance. El es de Guatemala, habla English, Español, Aleman, y está aprendiendo Italiano. El tenía una pequeña en Guatemala, y está orgulloso de decir que es un “computer geek.” Armando puede ser contactado en ckat609@yahoo.com.

Desde el 21 hasta 27 en 2015, cuestión

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